estás tranquilamente
y de repente aparece un pensamiento.
Tipo:
“igual ese comentario que dije ha sonado raro.”
Y a partir de ahí…
tu mente empieza.
“igual ha pensado que soy borde.”
“igual se ha molestado.”
“mañana va a estar raro conmigo.”
“a ver si ahora he estropeado algo.”
Al rato, cuando te das cuenta…
tu cabeza ya ha construido toda una historia.
Una historia con personajes, intenciones, reacciones…
y hasta un final.
El único detalle es que…
Pero la mente lo cuenta con tanto detalle
que parece bastante real.
Y ahí estás.
Dándole vueltas a algo que empezó con un pensamiento de dos segundos.
estás tranquilamente
y de repente aparece un pensamiento.
Siempre opina sobre lo que haces.
Sobre lo que dices.
Sobre lo que hiciste ayer.
Sobre lo que podría pasar mañana.
La mente comenta todo.
Y muchas veces lo hace… sin piedad.
Es muy rápida criticando.
Juzgandote.
Comparándote.
Se inventa historias de lo mal que podrían salir las cosas.
Y, por si fuera poco, te trae recuerdos incómodos del pasado.
El problema no es que tu mente sea una parlanchina.
Las mentes están hechas para pensar.
El problema aparece cuando…
te quedas atrapada dentro de lo que la mente dice.
Por ejemplo.
algo ya pasó
y tu mente sigue trayéndolo de vuelta una y otra vez.
O algo pequeño pasa
y tu cabeza empieza a imaginar todo lo que podría salir mal.
O estás con alguien
pero en realidad estás teniendo una conversación con tu propia mente.
Y al final del día eso cansa.
Y de ahí, la siguiente propuesta.
Estos encuentros no va de dejar la mente en blanco.
Ni de pensar en positivo con mariposas, purpurina y corazones.
Tampoco de intentar controlar los pensamientos.
Va de a aprender a que los pensamientos aparezcan…
pero que no tengan que arrastrarte cada vez.
Que la mente pueda pensar lo que quiera…
y tú puedas volver a lo que está pasando de verdad.
A tu vida.
A este momento.
Cinco encuentros para practicar el poder de la presencia.
Durante las sesiones vamos a trabajar algo muy concreto:
tu capacidad de estar presente aunque la mente siga pensando.
Es decir:
– entender por qué la mente genera tanto ruido
– notar los pensamientos sin engancharte a ellos
– reducir la rumiación mental
– crear pausas reales en tu día
– calmar el sistema nervioso cuando la mente se acelera
– y volver al presente cuando tu cabeza empieza a contar historias
Entrenando tu atención.
Usaremos prácticas sencillas de presencia y mindfulness
adaptadas a la vida real.
No es un curso de meditación para sentarte horas en silencio.
Son ejercicios breves y muy prácticos
para aprender a notar los pensamientos
sin quedarte enganchada en ellos.
Nos veremos cinco veces por Zoom.
En grupo muy reducido.
No quiero que sea un grupo grande.
Busco un espacio cercano, seguro e íntimo.
Cinco encuentros pensados para comprender y practicar,
no solo para escuchar.
Con ejercicios guiados, sencillos,
para que puedas integrarlos durante la semana
en tu vida real, no en un ideal.
Tendrás todo el material en una plataforma privada.
Y también espacios para compartir lo que vaya pasando,
preguntar dudas
y ajustar la práctica según tu experiencia.
El viernes 13 de marzo.
Las reuniones serán una vez por semana.
13.03. / 20.03 / 26.03 / 10.04 / 17.04
Y la hora, a las 19h (hora de Madrid)
La sesión durará una horita aproximadamente.
¿Y si no me va bien la hora o el día?
Es complicado poner un día en el que nos venga bien a todas.
Por lo que, si por lo que fuera un día no puedes venir al directo, podrás enviarme los ejercicios propuestos. Yo personalmente los leo y te doy feedback y orientación personalizada.
De esta forma, si las fechas no te van bien, no será un curso que hagas sola y por tu cuenta, sino que contarás con mi orientación.
De todas formas, la sesión será grabada y la tendrás en una plataforma privada.
Tienes el contenido de por vida.
Meditación y la práctica de mindfulness para principiantes.
Principalmente tres cosas muy concretas:
– Entender cómo funciona tu mente y por qué genera tanto ruido mental.
– Aprender a notar los pensamientos sin quedarte enganchada en ellos.
– Entrenar la atención para volver al presente, aunque la mente siga pensando.
Los pensamientos no desaparecen.
Evidentemente.
Tu mente va a seguir pensando.
Para eso está.
Pero tu experiencia cambia mucho.
Empiezas a notar cosas como:
– los pensamientos aparecen, pero no te arrastran
– las preocupaciones duran mucho menos
– hay más espacio dentro de tu cabeza
– te cuesta menos dormir
– tomas decisiones con más claridad
– y dejas de discutir tanto con tu propia mente
En resumen:
tu mente sigue pensando…
pero ya no dirige todo lo que pasa dentro de ti.
Soy Vanesa.
Además de mi formación como psicóloga, he seguido formándome y facilitando talleres sobre algo que me apasiona profundamente:
entender mejor cómo funciona nuestra mente
y aprender a vivir con un poco más de calma.
No soy una gurú.
Ni alguien que tenga la vida perfectamente ordenada.
Por eso me interesa tanto este trabajo:
porque sé lo que cambia cuando aprendemos a no quedarnos atrapados en nuestros pensamientos.
En este encuentro compartiré prácticas sencillas que ayudan a vivir con menos desgaste mental y más claridad.
Si te apetece aprender a pausar y volver al presente,
estaré encantada de acompañarte.
Buena pregunta.
Porque cuando llevas años dándole vueltas a las cosas
parece difícil imaginar que la relación con tu mente pueda cambiar.
Pero sí. Es posible.
Y no porque yo lo diga.
Gran parte de lo que trabajaremos en estos encuentros
está basado en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT).
Una de las corrientes psicológicas más investigadas en los últimos años
para trabajar con ansiedad, rumiación mental y sufrimiento psicológico.
La idea central de ACT es muy simple:
el problema no son los pensamientos.
El problema es cuando nos quedamos atrapados dentro de ellos.
Y lo interesante es que se puede aprender algo muy concreto:
notar los pensamientos
sin tener que creértelos todos.
escuchar lo que dice tu mente
sin tener que obedecerla siempre.
tener pensamientos…
sin vivir dentro de ellos.
Y cuando empiezas a practicar esto
la experiencia de vivir con tu mente cambia muchísimo.
De hecho, es precisamente para personas así.
No necesitas tener una mente tranquila para participar.
Las mentes humanas no paran. Piensan, comentan, anticipan, recuerdan… todo el día.
Aquí no vamos a intentar silenciar la mente.
Vamos a aprender algo mucho más útil:
cómo no quedarte atrapada dentro de lo que la mente dice.
Muchas personas llegan pensando
“mi cabeza no para”.
Y se sorprenden al descubrir que el trabajo no consiste en callarla,
sino en relacionarse con ella de otra manera.
Sí.
Porque esto no va de “meditar bien”.
Ni de dejar la mente en blanco.
Ni de conseguir una concentración perfecta.
Vamos a usar prácticas muy sencillas de atención y presencia
adaptadas a la vida real.
Ejercicios breves que te ayudan a notar lo que pasa en tu mente
sin quedarte enganchada en ello.
De hecho, muchas personas llegan pensando
“yo no sirvo para meditar”.
Y descubren que el problema nunca fue la meditación.
Era la idea que tenían sobre ella.
Muy poco.
Las prácticas que veremos están pensadas para durar entre 10 y 15 minutos.
Y además, muchas se pueden integrar en momentos normales del día:
mientras caminas,
mientras tomas un café,
mientras haces una pausa.
No se trata de añadir otra obligación a tu agenda.
Se trata de aprender a usar mejor tu atención.
Esto le pasa a mucha gente cuando intenta hacerlo sola.
Por eso el encuentro está planteado en grupo y con acompañamiento.
Nos veremos cada semana, podrás compartir lo que te vaya pasando
y ajustar la práctica según tu experiencia.
No es un curso para consumir contenido.
Es un espacio para practicar y experimentar juntas.
Hoy en día hay muchísimos libros, apps y vídeos sobre atención plena.
Y muchos de ellos son muy buenos.
El problema no suele ser la información.
De hecho, hoy sabemos mucho sobre mindfulness.
El problema es que consumimos contenido sobre presencia… pero luego no paramos a practicar.
Este encuentro es precisamente para eso.
Un espacio semanal para practicar de verdad, en grupo reducido, con ejercicios guiados y acompañamiento.
Porque muchas veces lo que marca la diferencia no es saber más cosas sobre mindfulness.
Es practicarlo de forma constante.
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